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El odio a lo católico
Infovaticana Yo puedo invitar a comer en mi casa a Carolina Bescansa y a su bebé, a Puigdemont o a Maroto, al presidente de Vox o al cardenal Burke. Eso es cosa mía y de ellos si quieren venir. Y ninguno tiene el menor derecho a venir si no le invito previamente. |